Cien años de soledad, la obra maestra de Gabriel García Márquez, está llena de imágenes bíblicas: la creación, el diluvio, las plagas, el peregrinaje... Sin embargo, a pesar de todos estos paralelos con las Escrituras, su mensaje es radicalmente opuesto al de la Biblia. Mientras que la historia bíblica es una historia de redención, la novela nos presenta a una familia —los Buendía— condenada a un siglo de soledad sin esperanza.