Escucha la palabra de Jehová: el pecado te destruirá. El pecado te llevará poco a poco, paso a paso, a la trampa de la muerte. Por eso Jehová envió a su Hijo al mundo: para salvar a los pecadores. Donde nosotros habíamos elegido el pecado que lleva a la muerte, Jesús eligió someterse a la muerte para anular el poder del pecado. Arrepiéntete de hacer lo que es justo a tus propios ojos y cree en el Señor Jesucristo, para que seas salvo.
“Escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deut. 30:19).