La tragedia del libro de Josué es que la victoria no duraría. Tras la muerte de Josué, Israel volvería a olvidarse de Dios. Josué es, pues, una advertencia para que no hagamos naufragar nuestra fe. No abandonemos la lucha de la fe. Jesús promete ir con nosotros hasta el fin del mundo (Mt. 28:20), y para cumplir esa promesa, nos ha dado su propio Espíritu para guiarnos y conducirnos en cada paso del camino hasta el día en que Jesús mismo regrese para traer su victoria por completo a este mundo. Por lo tanto, sé fuerte y muy valiente, porque el Señor, tu Dios, está contigo dondequiera que vayas (Jos. 1:9).