La Confesión de Fe de Westminster tiene un principio útil para entender las leyes civiles de Israel, que “expiraron juntamente con el estado político de aquel pueblo, por lo que ahora no obligan a los otros pueblos, sino en lo que la justicia general de ellas lo requiera” (WCF 19.4).
Esto significa que no estamos obligados necesariamente a construir pretiles en los tejados de nuestras casas, pero la “justicia general” de la sociedad humana sugeriría que deberíamos mantener el espíritu general del objetivo de la ley, que era evitar que la gente se hiciera daño en nuestra propiedad.