Esto es lo que quería decir el autor de Hebreos en las primeras líneas de su carta: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo…” (Heb. 1:1-2). Dios ya no se revela poco a poco, profeta a profeta: en Jesús, Dios se reveló plenamente.
Jehová ha levantado un profeta como Moisés, por eso es a Jesús a quien debemos escuchar.