Hace poco escuche decir al escritor español Arturo Perez Reverte que todo ser humano occidental debería leer la biblia entera para poder entender el origen de nuestra cultura occidental y su influencia en el arte. Es importante aclarar que Reverte no es creyente y que su interés por la biblia es solamente un interés literario y cultural. Su postura se basa en que sin ella no se podría comprender algunas obras de arte que muestran escenas inspiradas en la biblia. Y podría decirse que tiene razón, pues acabo de leer Cien años de soledad de Gabriel García Márquez 1 y es interesante ver la gran cantidad de imágenes bíblicas en el libro, las cuales para mi hubiese pasado desapercibido si no hubiese leído la biblia.
Sin embargo, debo confesar que al principio estas imágenes no fueron tan claras para mi hasta que leí algunas reseñas del libro, sobre todo un artículo que encontré en la página de protestante digital titulado “la Biblia en Cien años de soledad”2, el cual me mostró varios paralelismos que se pueden encontrar en el libro. Por ejemplo, en el libro se relata “El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”, esto a punta al relato de la creación en la biblia. También tenemos la huida de José Arcadio Buendía de Riohacha tras ser atormentado por el fantasma de Prudencio Aguilar a quien él había asesinado, esto nos hace eco a la huida de Moises de Egipto después de haber asesinado al egipcio. Tenemos plagas en el pueblo de macondo, haciendo referencias a las plagas de Egipto; el peregrinaje desde Riohacha a macondo “una tierra que nadie les prometió”, encontrando su paralelo en el peregrinaje del pueblo de Israel desde Egipto a la tierra prometida; y uno de los más explícitos, el del diluvio con la diferencia del tiempo, el de Macondo llovió cuatro años, once meses y dos días y el de la biblia de 40 días y 40 noches.
Por todos estos aspectos mencionados algunos también han llegado a tildar esta obra de bíblica, en lo cual puedo estar de acuerdo si solo nos referimos a las imágenes bíblicas que la obra contiene, mas no en cuanto a su mensaje, pues el mensaje bíblico es el mensaje de redención de la humanidad por medio de Cristo y eso es algo que la novela no contiene. Y tampoco creo que haya sido la intención de Garcia Márquez.
De hecho creo que el mensaje de Cien años de soledad es todo lo contrario al mensaje de redención que encontramos en las escrituras. Pues, en esta novela llena de imágenes bíblicas vemos a la familia Buendía y al pueblo de Macondo, en palabras de su autor: “condenados a un siglo de soledad”.
Cien años de soledad cuenta la historia de la familia Buendía a través de 7 generaciones contando sus obsesiones, sus remordimientos, incestos, infidelidades, envidias, egoísmo y desgracias que termina llevando a cada uno de los integrantes de la familia a una trágica soledad sin esperanza. Toda la historia se desenvuelve en el pueblo de Macondo, un pueblo que se encuentra aislado del resto del mundo y sin contacto con el resto de la civilización, lo cual le da un aspecto de abandono y soledad que comparte con la familia Buendía.
La forma en la que Garcia Márquez cuenta las historias de cada generación nos muestra otra similitud que el libro tiene con el relato bíblico, sobre todo con el libro de Génesis, que cuenta las historias de los patriarcas de la nación de Israel de generación en generación y al igual que la obra de García Márquez, la biblia cuenta las desgracias de cada uno de ellos como sus relaciones prohibidas, incestos, infidelidades, traiciones entre hermanos, resentimientos familiares, etc. Cien años de soledad describe la realidad de la condición humana. Una condición que se encuentra radicalmente dañada por el pecado y que sin Dios no hay esperanza alguna de redimirse.
Y esta es la diferencia profunda que veo entre la biblia y Cien años de soledad, que, a pesar de su gran contenido de imágenes bíblicas y que revela al igual q la biblia la condición humana, le falta el sentido principal de la historia bíblica, es el hecho de que a pesar del pecado del hombre y de su constante tendencia alejarse de Dios para vivir en una trágica soledad como la de los Buendía, Dios no ha dejado al hombre en abandono más bien lo llama a disfrutar de Su compañía.
En cada generación de Isarael vemos a Dios recordarle a su pueblo que no los ha dejado solos y que siempre ha estado con ellos, aun en medio de situaciones de aparente abandono, como la esclavitud en Egipto, Él les recuerda a través de Moises que no los ha abandonado, que en medio de sus sufrimientos él ha escuchado sus oraciones porque él es el Dios de sus Padres: Abraham, Isaac y Jacob.(Éxodo 3:6). Dios siempre ha estado con ellos.
Lo mismo hace con Josué cuando entran a la tierra prometida al decirle qué Él estará con él a donde quiera que vaya.(Josue 1:9). Dios ha prometido acompañar a Su pueblo en todo tiempo. Promesa que vemos a lo largo de toda la escritura, incluso en nuestras propias vidas. Por eso debemos tener esperanza en medio de las desgracias, porque Dios no ha querido abandonarnos en una soledad sin sentido.
Y la garantía de que él no abandonará jamás a los suyos, es que Su Hijo Amado quien ha disfrutado de su compañía eterna, ha entrado en este mundo quebrantado para experimentar la soledad absoluta que nosotros merecíamos.
Él fue dejado solo por sus amigos en el momento más trágico de su vida, experimentó la soledad más espantosa en la Cruz al sentir el abandono de Su Padre, para que todo aquel que deposite su fe en él pueda estar seguro de que jamás estará condenado como los Buendía a un siglo de soledad sin redención alguna, sino que obtendrá la dicha de poder disfrutar eternamente de la Alegre compañía del Dios trino.
–